viernes, 23 de octubre de 2015

Fernando Parrilla “Z”. Abstracción Barroca II

La Pintura de los Instintos. Fernando Parrilla posee el arte de equilibrar los instintos, de contenerlos, dosificarlos, administrarlos sabiamente en cada lienzo. Es un pintor de intuiciones, cabría decir que de clarividencias, que se mueve en el lienzo por impulsos íntimos y estímulos impredecibles, sin juicios previos ni reflexiones teóricas. Para él la pintura es una propensión natural, indeliberada, pero siempre en armonía con la belleza y el equilibrio. Sus cuadros tienen la virtud de embrujar al espectador, de extraviarlo en un bosque onírico de formas insinuadas y colores turbadores. Cada cuadro de Parrilla es tan distinto como cada ser que lo contempla y tan igual como la especie humana. Una vez perdidos en ese denso follaje de colores y formas, cada cual halla lo que quiere hallar, busca lo que quiere buscar, ve lo que quiere ver. Es imposible desencantarse porque su arte conecta, subyuga y fuerza al espectador a buscar en el laberinto de sus intimidades, de sus quimeras, de sus múltiples realidades y mundos.

Los cuadros de Parrilla poseen la virtud de adaptarse al corazón como un guante de seda, transmitiendo sensaciones desiguales conforme uno los contempla, trastornando la percepción, obligando al alma y a los sentidos a absorber lo que instintiva y puntualmente sienta, atesorando apreciaciones diversas para momentos emotivos distintos. Están siempre vivos, creciendo y mutando en el espacio sensorial de la visión, incitando al espectador a sentir y a perderse en su laberinto de colores y perfiles.

 

Información: 959 58 28 11

Lugar: Museo Vázquez Díaz. Del 23 de octubre al 29 de noviembre.

Nerva

La Pintura de los Instintos. Fernando Parrilla posee el arte de equilibrar los instintos, de contenerlos, dosificarlos, administrarlos sabiamente en cada lienzo. Es un pintor de intuiciones, cabría decir que de clarividencias, que se mueve en el lienzo por impulsos íntimos y estímulos impredecibles, sin juicios previos ni reflexiones teóricas. Para él la pintura es una propensión natural, indeliberada, pero siempre en armonía con la belleza y el equilibrio. Sus cuadros tienen la virtud de embrujar al espectador, de extraviarlo en un bosque onírico de formas insinuadas y colores turbadores. Cada cuadro de Parrilla es tan distinto como cada ser que lo contempla y tan igual como la especie humana. Una vez perdidos en ese denso follaje de colores y formas, cada cual halla lo que quiere hallar, busca lo que quiere buscar, ve lo que quiere ver. Es imposible desencantarse porque su arte conecta, subyuga y fuerza al espectador a buscar en el laberinto de sus intimidades, de sus quimeras, de sus múltiples realidades y mundos. Los cuadros de Parrilla poseen la virtud de adaptarse al corazón como un guante de seda, transmitiendo sensaciones desiguales conforme uno los contempla, trastornando la percepción, obligando al alma y a los sentidos a […]
2015-10-23
2015-11-29
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