21 de junio de 2019

Nutrias en la ciudad de Huelva

Por Francisco Blanco Garrido.

 

Probablemente, si nos preguntamos dónde suelen vivir las nutrias, esos mamíferos acuáticos de buen pelaje e hiperactivos, nos imaginaremos ríos de montaña, de aguas claras y frías con sus saltos y pozas transparentes. Además, puede que en esa imagen mental que nos hemos montado la nutria aparezca con una trucha recién capturada en la boca. Efectivamente, las nutrias habitan en esos ambientes, pero también lo hacen en otros lugares, como tramos medios y bajos de ríos, lagunas, marismas e, incluso, zonas litorales. Seguramente, algunos de los documentales de la 2 han ayudado a crearnos esa imagen de nutrias juguetonas en los ríos montañeros, si bien esto puede repetirse en otros hábitats, siempre que se den las condiciones adecuadas.

 

Toda esta historia anterior era una forma de allanar el terreno para decir que las nutrias conviven con nosotros en la nada montañosa ciudad de Huelva. En concreto, en la zona perimetral mojada por las rías del Odiel y del Tinto. Habrá a quien le choque este hecho, pues resulta difícil creer que en un ambiente tan humanizado y transformado como las rías puedan subsistir unos animales con hábitos tan particulares. Pero es cierto, las nutrias viven en la ciudad de Huelva y en toda su provincia. De hecho esta es una de las zonas de la Península Ibérica donde la especie se encuentra mejor distribuida, junto a la provincia de Cádiz, Portugal, Extremadura, oeste de Castilla y León, Galicia y Asturias. Puede afirmarse, sin temor a equivocarnos mucho, que podemos encontrar nutrias en cada río, arroyo, laguna o humedal de la provincia onubense.

 

Excremento de nutria en una roca próxima a la marisma del río Odiel en Huelva. Puede observarse la presencia de escamas, espinas y otros huesos de peces, la principal presa de las nutrias.

 

Se trata de un animal esquivo, aunque a veces puede ser bastante curioso, y crepuscular, por lo que resulta difícil su observación directa. Normalmente nos delatan su presencia a través de determinados indicios, como huellas y excrementos. No es raro encontrar estas señales en la marisma contigua al paseo de La Ría, desde el Muelle del Tinto hasta la zona del Monumento a Colón. También en la zona marismeña junto al paseo marítimo que transcurre desde la bajada del Humilladero de la Cinta hasta la unión con los puentes que van a Aljaraque y Punta Umbría.

 

Huellas de nutria en el barro de la marisma. Pueden llegar a marcar cinco dedos, tanto en manos como en pies, aunque no siempre. Además, suelen dejar la impresión de las uñas, cortas y cercanas a las huellas digitales, por lo que el conjunto uña-dedo puede parecernos la imagen de una gota de agua.

 

Hace pocos años, cuando quedó abierto al público el paseo de La Ría, se produjo una anécdota curiosa: algunos transeúntes alertaron ante las autoridades y la propia Protección Civil de la existencia de unos animales alargados y muy activos que se introducían en el agua de la ría al atardecer. Hubo incluso quien se atrevió a identificarlos con caimanes que, según decían, atacaban a los gatos que vivían en las orillas de la ría. Pues bien, nada de caimanes, cocodrilos o anacondas marismeñas, se trataba, efectivamente, de nutrias que, con toda seguridad, habitaban la zona desde antes de la apertura del paseo, pero que se observaron por primera vez cuando este quedó abierto al público.

 

La naturaleza siempre sorprende y el conocimiento de la existencia de determinadas especies singulares, como la que aquí presentamos, nos descubre el extraordinario valor natural que aún podemos encontrar en el entorno de la ciudad de Huelva. Un valor natural que debemos conservar, pues un entorno cuidado y conservado siempre habla bien de las personas que en él conviven.

 

 

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