10 de diciembre de 2018

Bostrecho: El paradigma de las etiquetas

Por Héctor Núñez.

 

Era digital, siglo XXI, mundos paralelos virtuales… Vivimos inmersos en infinitas autopistas de comunicación donde la información fluye tridimensionalmente, saturando nuestro sistema nervioso y distorsionando el concepto de realidad en el que nos hallamos, que inconscientemente se confunde con el segundo plano astral que la conforma. Sin embargo el arte y la música continúan comportándose tan impredeciblemente como hace décadas, ajenos a la vorágine y regalándonos pequeños oasis analógicos en los que descansar.

 

Fotografía de Frantelo

 

A pesar de ser nativos virtuales, Bostrecho forman parte de ese movimiento de inconformismo sonoro, ese reducido grupo  de artistas que se resiste a ser engullido por el estamento social predominante para recuperar esencias de sonidos con la impropia naturalidad de quien no vivió su auge. En un mundo que crea y destruye mitos con pasmosa facilidad, es difícil que cinco chicos se aferren a sus ideas para conformar una inusual banda, sin embargo, partiendo del proyecto ComboRock de John Conde, en 2017 deciden consolidar un proyecto basado en férreos principios y que huye de arquetipos, estereotipos y modas efímeras.

 

Fotografía de Frantelo

 

Sin apenas experiencia previa, Jesús “Puxe” (voz y guitarra acústica), Pablo (guitarra eléctrica), Rafa (bajo eléctrico), Santi (cajón flamenco y percusiones) y la jovencísima Karla (nuevo talento a descubrir en los teclados) comienzan a mostrar su propuesta de multi-fusión de sonido orgánico en los conciertos ofrecidos por la Asociación La Ruta y diversos locales en Huelva, ganando tablas y seguidores mientras dejan constancia de la firmeza y originalidad de sus composiciones, familiares al oído y a la vez frescas, que entremezclan la poesía y lírica de barrio con la percusión sureña entre paisajes sonoros de extrema profundidad y severa interpretación en cada matiz.

 

Fotografía de Frantelo

 

Lejos de asentarse en la auto-complacencia, Bostrecho continúan íntimamente ligados al proceso de aprendizaje de ComboRock, conocedores de la necesidad de una correcta formación orientativa en un mundo en el que el ansia, las prisas y el ego son los principales enemigos de la inspiración, formalizando así la más que evidente sinceridad de su propuesta, asociada inevitablemente a su humildad artística como valor fundamental de su conjunción. Fruto de ese seguimiento y visibilidad proactiva, son llamados a participar en diversos festivales locales y provinciales como Xarat, Corazón o Fair Saturday, donde se hacen un pequeño hueco entre formaciones igualmente noveles y otras con décadas de experiencia.

 

 

Crítica, público y músicos coinciden en su veredicto: valentía, por defender un estilo minoritario e inclasificable; talento, por combinar tan acertadamente elementos tan discordantes entre sí  y crear marcos asequibles a la pluralidad; personalidad, por iniciar su camino con una propia denominación de origen; madurez, (a pesar de su corta edad)por la forma de mantener una actitud acorde a sus aptitudes, siempre revisada desde una perspectiva de ilusión y humildad. Una música diferencial, que viene a enriquecer el abanico estilístico sin entorpecer o eclipsar la variedad, aportando, sumando y ejerciendo dureza al adobe con el que se construye la realidad cultural de nuestra ciudad. Un futuro prometedor. Una línea a seguir.

 

 

Las etiquetas, tan necesarias en este siglo, casi de obligado uso, imprescindibles para filtrar y clasificar nuestras propias vidas, se desarman literalmente ante propuestas como la de Bostrecho. Imposible clasificarlos, inviable catalogarlos, difícil definirlos, absurdo etiquetarlos… me remito a los hechos

 

Más sobre Bostrecho en su perfil facebook.
 
Próximos conciertos en Territorio Huelva: pincha aquí