24 de Julio de 2018

100% PDO: Cien por Cien Punk de Onuba

Por Héctor Núñez.

 

Perseverancia, constancia, persistencia, sustantivos asociados automática e inconscientemente a las artes escénicas. Sacrificio, abnegación, palabras que engloban formas de entender y expresar la dedicación a la música. Olvido, ostracismo, ingratitud, sentimientos que quedan tras casi veinte años de escenarios siendo casi un perfecto desconocido frente al espejo del reconocimiento.

 

Casi con toda seguridad, serían las tres fases que 100% PDO han ido atravesando una y otra vez a los largo de 18 años de trayectoria marcados por idas, venidas, cambios, vueltas y, ante todo, Punk, Rock y Humor a partes iguales. Desde el año 2000, y con la única intención y objetivo de dar rienda suelta a sus necesidades anti-creativas, el Pulgoso, el Agüelo y el Parali se reunieron bajo un nombre absolutamente identificado con el underground, el punk callejero de vieja escuela y la diversión absoluta arriba y debajo del escenario.

 

 

Cualquier superviviente de las noches del nuevo milenio con edad suficiente para asistir a eventos recordará las decenas de actuaciones en bares, pubs, fiestas universitarias o eventos solidarios en los que fueron protagonistas en Huelva, creándose un nombre en apenas un año que se materializa en la grabación de su primer disco “Operación Psiquiátrico” coincidiendo con la entrada en la banda de el Poy, hecho que les permite afianzar su sonido y consolidar su propuesta, dándose a conocer en el resto de la provincia e incluso compartiendo escenario con bandas como Sin Dios o Sphynx.

 

Llegados a 2004, se edita un nuevo CD con el nombre de “P.D.O filia: Amor por los PDO”, en el que su evolución estilística bascula hacia un rock urbano de tintes punk, y en el que, sin abandonar el humor intrínseco de la banda, las letras cobran una importancia más palpable, al reflejar y denunciar situaciones sociales comprometidas, aunque siempre satirizadas y abordadas desde su particular prisma.

 

 

Los siguientes años, con la salida de Poy, la entrada de Follaculos, la vuelta al formato trío tras la salida de este último, la participación en festivales como Kanina Rock y paso por festivales en Huelva, Conil o Chiclana, derivan en 2014… diez años de continuos cambios que les plantean volver al estudio a materializar una retrospectiva en un nuevo CD que recoja una década de composiciones en un nuevo trabajo que, por desgracia, nunca vio la luz aunque sí les lleva a continuar su participación en festivales locales como Montanera o Rock For Haití.

 

Ese mismo año, nuevos cambios con la entrada de Manuwar y Emi, ambos procedentes de los heavy Cenizas del Edén, que inyectan un nuevo rumbo en las composiciones del ahora cuarteto, reorientándolo una vez más hacia el rock urbano endurecido de unos lustros atrás, que “comercializa” en cierto modo su estilo y les reincorpora a la escena con participaciones en eventos como el Kilo de Rock. Pero el punk siempre tira hacia el punk, y llegados a 2018 la formación se reestructura, se reinventa y vuelve al mismo lugar, tal y como la conocimos hace casi dos décadas.

 

 

Los mismos amigos, las mismas intenciones y el mismo tesón por continuar realizando una crítica social compartida, sin perder nunca de vista el humor, sarcasmo e ironía que los identifica y que hace de ellos el (probablemente) grupo más irreverente y comprometido a la vez de cuantos forman parte de nuestro censo cultural. Una forma de demostrar el inconformismo sin renunciar a sus señas de identidad, con orgullo de pertenencia y amor real por lo suyo.  ¿Anti-Social? …no creo… tal vez Anti-Injusticias.

 

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