21 de mayo de 2018

Rusty River: Erosionando el desfiladero del rock

Por Héctor Núñez.

 

El sentimiento del R&B es a los Estados Unidos lo que el flamenco a Andalucía: más que música es alma y corazón, una forma de vivir; es filosofía y parte del legado de dos culturas marcadas por la marginación y la constante lucha. Cuando se dan de la mano razas lejanas e inconexas en el mapa, pero cercanas y similares en su esencia, surgen auténticas maravillas que cuesta trabajo creer que provengan del suroeste del paraíso.

 

Rusty River: Río Oxidado. Agua cobriza. Río Tinto. Es curioso como un nombre tan enraizado a nuestra tierra, tan significativo, tan representativo de nuestra historia puede realmente designar a una de las bandas con mayor proyección internacional de cuantas forman parte de nuestra riqueza musical. Una mezcla tan interesante como inaudita en Huelva, que funde Rock, Southern, Blues, R&B y Folk de una manera poco pragmática, generando un nuevo elemento que se adapta y acomoda a las influencias de sus integrantes, a su público y sobre todo a sus directos.

 

 

Formados en 2013, por Roberto Cereceda, Richard Stuart-Campbell, Manuel Blandón, Álvaro Jiménez y Miguel Calero, en apenas unos meses dieron a luz su primer trabajo en formato EP bajo el nombre de The Old Curry Distillery que causó un impacto excepcional en los medios. Unas composiciones que se paseaban ágilmente por el Rock Sureño y coqueteaban descaradamente con el Folk Británico para generar unas expectativas que fueron cubriendo con creces en sus presentaciones en directo. Un espectáculo sonoro lleno de matices seventies, con largos desarrollos e improvisaciones y con un eclecticismo estilístico que les acompañaría a lo largo de su trayectoria. Festivales autonómicos como Anfi Rock, Rock In Ría, Maremoto, Jazz y Más e incluso Monkey Week contaron con su participación y pudieron disfrutar de su original propuesta a lo largo de casi dos años continuados de escenarios.

 

Fotografía: José Manuel Márquez

 

En 2015 dan un paso adelante, con un replanteamiento de su sonido que les lleva incluso a diversificarse aún más en The Lag, su segundo y último trabajo hasta la fecha. La frescura y energía se transforman en reflexión, la inmediatez se convierte en complejas atmósferas y los standares de composición ahora buscan conceptualización a lo largo de todo el plástico. Un disco más maduro, más trabajado, con una mayor variedad sonora y que curiosamente supone al mismo tiempo el comienzo de la desintegración de la banda. El abanico estilístico se ensancha, y el núcleo del grupo es incapaz de controlar al exótico y desubicado animal en que han convertido a Rusty River, a medio camino entre Madrid, Huelva y el Reino Unido, por lo que aunque se dan tiempo y espacio para recuperar la relación, finalmente el concepto original se disuelve y queda en standby.

 

Fotografía: José Manuel Márquez

 

Latente, a la espera y tomando oxígeno. Esperando la oportunidad, el momento idóneo para volver a dar un golpe en la mesa de la originalidad de la escena nacional, Roberto, Álvaro y Calero incorporan recientemente a Juanlu Lázaro e Israel Riobó (con influencias más entroncadas en el Southern clásico) para revivir la faceta más Hard de la banda, la parte más contundente y aclamada de sus directos que apenas quedó reflejada en sus grabaciones. Un enfoque despojado casi por completo de los elementos folk de su ADN y que enmarcará su concepto de una manera más clarificada en su próximo álbum, ya en proceso de grabación, mientras realizan el rodaje de la nueva formación con excelente aceptación en Montanera Festival de Aracena , Sala Catarina en Marbella, Mosquito Club de Huelva, Teatro Maestro Álvarez de Martos o Sala Tunk en Irún.

 

 

Rusty River podrían perfectamente representar en un pentagrama la riqueza de nuestra tierra, de nuestra provincia, los colores y sabores de nuestra naturaleza, la idiosincrasia y contraste de una raza compuesta por mil culturas y que a la vez es única. La diversidad y el constante flujo de pueblos que forjaron lo que ahora somos. Porque es en la mezcla donde reside la pureza