29 de mayo de 2018

Jaramago Joe: Los ojos musicales del Guadiana

Por Héctor Núñez.

 

Solo cuando el nivel del acuífero excede de lo habitual el propio río decide que es el momento de dejarse ver e, incluso dentro de su trayectoria prefijada, también toma la decisión de qué camino seguir. Una vez más la naturaleza nos demuestra que, al igual que el arte, sus entresijos no pueden tratarse como una ciencia exacta y que hay ciertos comportamientos que no obedecen a normas lógicas o preestablecidas.

 

La historia de Jaramago Joe se basa en un vaivén, en un continuo ir y venir, aparecer y reaparecer y sus afluentes/componentes (como los del río) recorren cientos de kilómetros de distancia, de historia y  de variedad musical, recogiendo los posos de decenas de influencias para depositarlas en el tronco principal y crear un elemento único a la vez que variopinto.

 

En 2008 comienza una andadura que se caracterizará durante toda su carrera por el enfoque al directo y el aluvión de matices y tendencias reflejados en cada canción. Tal fue su grado de aceptación y seguimiento que bajo el mismo nombre funcionaban dos propuestas y repertorios diferentes: Jaramago Joe, la ecléctica e inclasificable banda de temas propios y su alter ego con mismo nombre, el grupo de versiones reggae, fijos de las noches del verano onubense y del Algarve portugués en cualquier lugar de la costa donde se pudiera implantar 1 metro cuadrado de escenario.

 

 

No es hasta 2010 cuando editan su primer trabajo (cómo no) con Música Fundamental bajo la producción artística de Carlos Ferrer. Un disco que recoge esas mil y una influencias de Dub, Latino, Pop, Rock Alternativo o Reggae y que deja constancia que Iván López, Daniel Enrique, Antonio Carrillo, Miguel Calero, Luís González y Manuel Castilla no eran un grupo a la usanza. Los aromas a El Refugio, Kapra o La Mala Reputación se podían sentir como una parte más de su ADN, intacto y sin contaminar, dando rienda suelta a su creatividad sin establecimiento alguno de límites estilísticos, sin duda su principal atractivo percibido y aplaudido por un amplísimo sector de público.

 

Dos años después, el río Jaramago efectúa su primera desaparición ocasionada por estancias foráneas de algunos, mientras el resto de afluentes colaboran, crean y participan en diferentes proyectos de la escena onubense, haciéndose con un nombre que les hace volver con aún mayor seguimiento en 2013. En este segundo tramo, el agua corre con más fuerza y control al mismo tiempo, con la experiencia adquirida y adaptada a su formato, experimentando una madurez musical que les hace realizar nuevamente decenas de conciertos por el suroeste de la península, hasta que, nuevamente desaparece bajo la tierra apenas unos meses después.

 

Nos encontramos en 2014, los afluentes se reúnen bajo una ubicación común y el río emerge de nuevo, levemente, apenas como una mínima laguna en el Festival UNU Huelva , y esa fuente emana nuevamente la corriente necesaria para revivir y replantear su trayectoria, hasta que en 2015 un nuevo trabajo ve la luz, nuevamente sin título, nuevamente con su particular eclecticismo, y nuevamente con una fantástica aceptación. Portada sobria (antítesis de su primer largo) que esconde “la maleta” donde guardan con mimo todas esas historias, experiencias e inquietudes musicales que conforman una obra sensacional.

 

Fotografía: Jezabel Galán

 
Su hábitat natural es el escenario y es ahí donde Jaramago Joe se encuentra cómodo y donde muestra todo su potencial, en Las Cocheras, con una memorable presentación, en Rock In Ría, Sevilla, Cádiz, Faro, Sagres, Garbanzo Rock, Expo Cáñamo… y alzándose con el primer premio de la última convocatoria Rock en el Pueblo hasta la fecha, que les hace ser incluidos en el Festival Nietos del Agobio junto a grandes nombres de Huelva como Alameda, Tartessos, Hunlay Hooligans, Cultura Off o Alma Dura, además de incluirles en el fantástico documental Amanecer en el Puerto realizado para la ocasión.

 

Y tras celebrar su X Aniversario en el Gran Teatro de Huelva hace apenas un año, con un impresionante concierto y exhibición de un precioso documental conmemorativo, el río parece que se toma un descanso, vuelve a su cauce subterráneo y, aunque sus afluentes siguen rebosantes de energía y vida, dedican exclusivamente su recorrido a alimentar a los diferentes proyectos en los que participan.

 

Jaramago Joe es eso, un nutriente de nuestra escena, un aporte de energía al ecosistema que conforman nuestras numerosas propuestas musicales, un importante eslabón de la cadena alimenticia que mantiene viva y enriquece a nuestra particular cultura autóctona.

 

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